La falta de certidumbre jurídica, el debilitamiento de la política pública, así como la ausencia de incentivos regulatorios, son piezas que permiten vislumbrar un futuro “negro” para el sector de las telecomunicaciones, ante lo cual es necesario hacer un alto en el camino para analizar qué se debe hacer en materia de competencia, precios y calidad.
Para irene Levy, presidenta de Observatel, esta falta de certidumbre ha funcionado en contra de la regulación misma y ha fortalecido a América Móvil, pues al haber menos jugadores, el mercado es repartido entre “dos y medio” competidores, si se cuenta a la Red Compartida y a Telefónica como un gran Operador Móvil Virtual (OMV).
Todo ello, redunda en el fortalecimiento del Agente Económico Preponderante en Telecomunicaciones (AEPT), “porque no hay nuevos jugadores que quieran entrar, ni nuevos jugadores que quieran aumentar su participación, con esta situación como la que tenemos, entonces, el pastel de América Móvil tenderá a hacerse más grande”.
Ante esto, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) solo tiene como opción regular con mayor dureza y supervisar mejor; sin embargo, las consecuencias de “apretar el nudo” tienen que analizarse con profundidad para garantizar una competencia efectiva.
“Cada medida tiene una cascada de consecuencias, habría que estudiar cada cosa que deba hacer el instituto y por eso digo que no es una carambola de una sola banda, son varias bandas y si no se sientan todos los actores para ver qué demonios hacer con el sector telecomunicaciones, veo un futuro muy negro en México”.
En opinión de la especialista, el escenario actual es totalmente distinto al que se tenía cuando se dio paso a la reforma constitucional de 2013, pues ahora la reconcentración en el mercado de las telecomunicaciones es una realidad que se mezcla con la falta de rumbo y estrategia en materia digital por parte del gobierno, e incluso, el olvido en el que se ha dejado a los consumidores desde instancias como la Subprocuraduría de Telecomunicaciones en Profeco.
“El ecosistema de las telecomunicaciones hoy es completamente distinto al que se tenía y al que se pensaba que íbamos a tener. Llámese pandemia, quiebra de Altán, costos del espectro, salida de Telefónica, Panaut, ignorancia, pasar por alto al IFT en las decisiones. Hay un montón de cosas que no se tenían… las herramientas que nos dio la Constitución y la ley en su momento, ya no son las mejores”.
Al cierre de este 2021, es claro que el sector telecomunicaciones ha estado sujeto a una serie de acontecimientos impredecibles; sin embargo, hay muchos otros en los que la falta de voluntad política y de acompañamiento por parte del gobierno, son evidentes.
“Es momento de decir, nosotros íbamos hacia allá con una regulación porque el presente era X y el futuro era Y. La prospectiva cambió completamente con una serie de acontecimientos. En este sentido, se tiene que hacer un alto global y volver a plantearnos todo”.
En este contexto, resulta pertinente preguntarse si la Red Compartida, operada por Altán Redes, sigue siendo la mejor opción para la banda de 700 MHz. ¿Sería oportuno cambiar la Constitución o es necesario revisar la situación de la empresa para saber qué va a pasar?
En materia de preponderancia, una figura creada para elevar la competencia en el sector telecomunicaciones y para mejorar los servicios que reciben los consumidores en el país, la especialista expuso que si bien las medidas asimétricas no han sido suficientes, tampoco lo ha sido la supervisión de éstas.
“Pero también hay que decirlo, ha habido un ambiente que ha desincentivando la inversión por parte de otras empresas y me refiero al precio del espectro y a la situación de incertidumbre política y jurídica de México, quién quiere invertir en un país en el que un día te dicen una cosa, y al día siguiente te cancelan los contratos”.
C$T-GM





































