La propuesta de Netflix para comprar Warner Bros. Discovery, “enciende todas las alarmas antimonopolio en el mundo y en México”, por las implicaciones que tendrá no sólo para el mercado del streaming, sino también en la publicidad, la producción de contenidos, derechos de autor y hasta el mercado de la difusión deportiva, advierten especialistas de The CIU.
Luego de que la semana pasada se conoció la oferta que hizo Netflix para adquirir Warner Bors. Discovery, incluyendo HBO y los derechos de todas las producciones históricas, Gonzalo Rojón, socio de la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU), advirtió que el tema no sólo es financiero, sino que implica competencia económica, concentración de mercado y el equilibrio del ecosistema global del entretenimiento.
En entrevista con ConsumoTIC, advirtió que a la complejidad del tema se suma la oferta de Paramount para comprar Warner, que “sería más natural”, no sólo por la vocación de producción de películas que ha tenido siempre esta firma, sino “porque Nexflix es demasiado grande y terminaría convertido en un gigante contra el cual nadie podría competir”.
Para tener una idea de lo que significa la operación planteada, explicó, es como tener un agente económico preponderante y “tan saben las empresas que hay una concentración altísima de negocio, que por eso se presenta una contraoferta para adquirir las compañías en venta”.
En la misma entrevista, Radamés Camargo, Gerente de Análisis de The CIU, quien ha dado seguimiento a la evolución de Netflix por largo tiempo, aseguró que este jugador “de por sí no ha equilibrado el terreno de juego en el mercado de la creación de contenidos” y con una operación de compra como la planteada, no sólo generaría desequilibrios en el mercado del streaming, sino hasta en la industria del cine.
Como se recordará, Netflix anunció en febrero pasado, que invertirá en los próximos años mil millones de dólares para producciones en español en México, porque a decir de su director ejecutivo Ted Sarandos, “ser locales es muy importante para nosotros, dijo, porque producir aquí no sólo ayuda a que muchos creadores encuentren su lugar en la industria creativa, sino que ayuda a otras industrias como la de la alimentación, hotelería, transporte y manufactura”.
De acuerdo con información publicada por el New York Times, firmada por Brooks Barnes, Lauren Hirsch y Nicole Sperling, “la operación en efectivo y acciones valora la compañía en 82 mil 700 millones de dólares, incluida la deuda. Se espera que la adquisición se cierre después de que Warner Bros. Discovery segregue su unidad de cable, lo cual las compañías prevén completar para el tercer trimestre de 2026”.
Sin embargo, de acuerdo con Radamés Camargo, es difícil creer que estos tiempos se concreten, debido a las dificultades que implica una operación de esta magnitud, así como el tiempo que llevará el análisis en términos de competencia, por parte de las autoridades regulatorias tanto de Estados Unidos, como de Europa e incluso de México, por lo cual es más fácil pensar que “llegaremos hasta mediados de 2027”.
Gonzalo Rojon advirtió que las autoridades de competencia tendrán un arduo trabajo, porque una compra de este tamaño implica numerosas aristas y se deberá analizar el tema del streaming, de la producción y distribución de películas, la propiedad de las producciones que tienen las empresas y numerosos aspectos complementarios.
En todo caso, “las autoridades de competencia no la tendrán fácil y habrá mucho trabajo entre los accionistas, los fondos de inversión que están detrás de estas operaciones, los órganos reguladores y los analistas, porque el tema no nos soltará en varios años”, anticipó Radamés Camargo.
El tema no se limita a una operación económica que deberán analizar las autoridades de competencia y donde las reglas que se aprueben en Estados Unidos pueden no coincidir con las que se autoricen en Europa (como ya ocurrió con Apple y con Google) e incluso en México, sino que tiene que ver con regulación para evitar, por ejemplo, que Netflix eventualmente condicione la suscripción a ambos servicios.
“Netflix es la plataforma con mayor escala, mayor presencia internacional y con una base de usuarios que le da una posición dominante en múltiples mercados. Que ese mismo actor busque integrar estudios, catálogos, franquicias y capacidad plena de producción cambia de forma importante el equilibrio de la industria”, escribió Gonzalo Rojon en un artículo al respecto.
Además, de acuerdo con Radamés Camargo, no se puede perder de vista la cercana relación de los directores generales de Paramount y de Oracle (su padre) con el presidente Donald Trump, que pueden cambiar el panorama y resultar en contra de los intereses de Netflix.
Según el New York Times, los documentos presentados a los reguladores federales en Estados Unidos, señala que Netflix pagaría una penalización por incumplimiento de 5 mil 800 millones de dólares a Warner Bros. Discovery, mientras que se debería pagar 2 mil 800 millones de dólares a Netflix, si deciden aceptar ofertas más altas de Paramount y Comcast, que también han manifestado interés por la compra.
Por su parte, la plataforma de streaming informó en un comunicado que “recientemente Netflix anunció la adquisición de Warner Bors. Incluidos sus estudios de cine y televisión, HBO Max y HBO (pero) por el momento, no habrá cambios de ningún tipo. Ambos servicios de streaming seguirán funcionando de forma independiente ya que aún debemos seguir una serie de pasos antes de cerrar la transacción”.
Los especialistas de The CIU, aseguraron que la operación está muy lejos de concretarse y en los próximos meses generará mucha discusión y una serie de análisis de diversos temas por parte de las autoridades regulatorias, incluyendo la Comisión Nacional Antimonopolio –de reciente creación—que puede establecer normas incluso distintas a las que se lleguen a aplicar en otros países.
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