Para lograr la transformación digital de México con continuidad, visión de largo plazo y coordinación, no basta tener proyectos avanzados en algunas entidades, inversiones en infraestructura focalizadas o programas temporales de innovación: el país requiere acciones sostenidas que superaren ciclos políticos, integren a los tres niveles de gobierno y articulen a la industria y la academia.
Para lograrlo, el Centro México Digital (CMD) emitió sus “Recomendaciones de política pública para el desarrollo digital de México en 2026”, que consiste en un decálogo de acciones en distintas materias, que se basan en años de experiencia, conocimiento sistematizado del sector y ejemplos de países exitosos como Corea del Sur, Canadá, Brasil y Singapur, por citar algunos.
“México tiene condiciones para crear su propia ruta: talento, mercado, cercanía con Norteamérica, ecosistemas regionales emergentes y avances claros en transformación digital. Pero necesita impulsar el desarrollo digital como política de Estado para convertir estas fortalezas en capacidades reales y sostenidas”, destaca el documento.
Las 10 recomendaciones están divididas en temas de infraestructura digital; digitalización de la sociedad e innovación; y economía digital, en el entendido de que el desarrollo digital debe implementarse desde una política de Estado para mejorar el bienestar de las personas, fortalecer sus derechos.
Lo primero es aumentar la asequibilidad digital y disminuir el costo relativo de la conectividad en los quintiles de menores ingresos que hoy destinan 7.5 por ciento del gasto familiar a la conectividad, lo que equivale a 5.5 puntos porcentuales por arriba del estándar internacional de 2.0 por ciento.
Para lograrlo, se recomienda implementar programas focalizados de subsidios para población de menores ingresos, particularmente el primer quintil y las Micro y Pequeñas Empresas.
También se sugiere agilizar el despliegue de redes aprovechando la licitación de espectro radioeléctrico 2026 “como palanca para acelerar despliegue de 5G, aumentar la competencia efectiva en el mercado de telecomunicaciones, y reducir costos de transacción regulatoria”.
El tercer punto del decálogo es desarrollar mecanismos de financiamiento público-privados y comunitarios que permitan viabilidad económica de conectividad en localidades donde el modelo tradicional no genera retornos suficientes.
En materia de coordinación intergubernamental se recomienda crear una Asociación Nacional de Agencias de Transformación Digital Estatales, inspirada en la experiencia de la AMSDE (Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Económico), como una red que estandarice criterios para digitalización de trámites, garantice interoperabilidad entre plataformas, comparta casos de éxito, y asegure continuidad institucional del conocimiento más allá de cambios de gobierno.
La quinta recomendación se centra en lograr un gobierno digital accesible para revertir la caída en interacción digital entre los ciudadanos y el gobierno que el Índice de Desarrollo Digital Estatal 2025 (IDDE) ubicó en 37 por ciento, muy por debajo del 47 por ciento alcanzado durante la pandemia.
La fórmula propuesta consiste en establecer estándares nacionales de interoperabilidad entre plataformas federales, estatales y municipales y garantizar accesibilidad universal en todos los portales web para personas con discapacidad, adultos mayores, población rural, bajo el principio de que la accesibilidad no es una opción, sino un derecho.
En el número seis, se recomienda cerrar la brecha de talento digital que limita la adopción tecnológica empresarial y la participación económica. Se propone lanzar el Programa Nacional de Habilidades Digitales a lo largo de la Vida, que fortalezca la formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), desde educación básica hasta superior con perspectiva de género.
Igualmente, implementar programas de capacitación continua y recertificación para la población económicamente activa, que garantice accesibilidad y participación para adultos mayores, personas con discapacidad, comunidades rurales, indígenas y afromexicanas, porque “la formación de talento digital se convierte en una inversión estratégica”.
Los datos deben ser abiertos (séptima recomendación) y la información transparente con disponibilidad, calidad e interoperabilidad de datos públicos, cuidando la seguridad de los datos privados y sensibles.
La recomendación número ocho se centra en la digitalización empresarial, donde es indispensable aumentar la penetración de conectividad en microempresas (actualmente de apenas 28 por ciento) y adopción de herramientas digitales comerciales como la banca y el comercio electrónicos, así como las plataformas de gestión.
Para el logro de este objetivo, hace falta implementar un programa integral para que las microempresas adopten conectividad, herramientas digitales básicas e intermedias, participen en comercio electrónico, rubro que creció 123 por ciento en cinco años, pero con penetración aún baja, usen banca electrónica, y se integren a cadenas de valor más grandes.
La Inteligencia Artificial (IA)NBdebe usarse con propósito y debe posicionar a México como polo regional de desarrollo de esta tecnología, señala la recomendación nueve, para lo cual debe promoverse la instalación de centros de datos, centros de cómputo de alto desempeño e IA y puntos de intercambio de tráfico (IXP) distribuidos en el territorio con criterios de sostenibilidad energética.
Finalmente, pero no menos importante, el Centro México digital propone como décimo punto una transformación digital sectorial donde cada Secretaría del gobierno federal desarrolle programas de transformación digital específicos para su sector, con metas verificables, presupuestos asignados y coordinación con la ATDT.
C$T-GM






































