Durante la Carrera Panamericana 2025 los grupos de investigación BloomDrive Intelligence del Tec de Monterrey y Artificial Intelligence Driving Autonomous (AIDA) del Politécnico de Milán, lograron con éxito y bajo reglas de alta seguridad, que un auto “totalmente autónomo” realizará un recorrido de 440 kilómetros a lo largo de algunas de las carreteras de México.
“Este logro no se trata solo de llegar a la meta, sino de todo lo aprendido en el camino. Con cada kilómetro abordamos los desafíos de integrar sistemas inteligentes, coordinar equipos internacionales y aplicar la ciencia más allá del laboratorio”, explicó Jorge de Jesús Lozoya Santos, profesor investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey.
En su calidad de líder del Proyecto Insignia de Movilidad dentro del Núcleo de Investigación de Transformación Industrial, consideró que los resultados alcanzados en la carrera representan un “nuevo capítulo en la historia de la innovación y la movilidad inteligente, un hito para la investigación aplicada en México y un avance significativo para la conducción asistida por IA”.
“El vehículo autónomo fue guiado a lo largo de la ruta por ‘El Fantástico’, el auto guía instrumentado. Mientras que el automóvil autónomo operó bajo supervisión por seguridad en las carreteras mexicanas, ‘El Fantástico sirvió como un laboratorio viviente de movilidad inteligente, cubriendo más de 3 mil 500 kilómetros y registrando datos e información de sensores para entrenar futuros sistemas autónomos”.
Otro de los alcances logrados fue la participación de más de 3 mil 500 personas quienes intervinieron en actividades de divulgación, educativas, así como interactuando con tecnologías y procesos de investigación que impulsan el futuro de la movilidad autónoma en el país.
Por su parte el profesor Sergio Savaresi, Jefe del Departamento de Electrónica, Información y Bioingeniería del Politécnico de Milán, aseguró que “traer la investigación de AIDA a México resalta cómo la revolución de la movilidad es un movimiento global, destinado a cambiar el futuro de nuestras ciudades en todo el mundo”.
De igual forma destacó la relevancia del proyecto como un modelo de innovación colaborativa entre instituciones que comparten una visión común para el futuro de la ingeniería.
Los representantes de los dos equipos de investigación coincidieron en que haber completado con éxito la ruta trazada, exigió de la combinación de ciencia, ingeniería, pasión por la movilidad, y sobre todo trabajo colaborativo lo que en conjunto representa una gran aportación al futuro de la tecnología, la cual desde su punto de vista “no está por venir, ya está en las carreteras”.
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