Aunque los medios de comunicación tradicionales conservan la presencia como espacios de verificación o consumo familiar, las redes sociales se consolidan como la principal puerta de entrada a las noticias, revelando un cambio de paradigma entre la población joven: este grupo no busca las noticias, las noticias les aparecen en sus celulares
“Las prácticas de consumo informativo entre las nuevas generaciones están marcadas por la fragmentación, la inmediatez y la búsqueda de cercanía”, señala el estudio “Transiciones. Consumos informativos emergentes en estudiantes de comunicación en América Latina”, elaborado por el grupo académico “Investigar en Red”, coordinado por Francisco Albarello de la Universidad Austral en Argentina, que entrevistó a 2 mil 985 estudiantes de 38 universidades en nueve países de la región.
Entre los hallazgos, se confirma lo que ya se había observado: los jóvenes acuden a Instagram, TikTok, Youtube y X para obtener información, lo que “revela un cambio de paradigma: este grupo de población no busca las noticias, las noticias les aparecen en sus celulares”, señaló Francisco Albarello.
Para completar el panorama del informe, además de los 2 mil 985 estudiantes encuestados (que constituyeron un muestreo no probabilístico a partir de la herramienta Question.Pro), se crearon 97 grupos focales elegidos a través de 30 códigos catalogados con softwares Atlas-ti, trabajo en el que participaron más de 100 investigadores de todos los países.
El estudio incluye estudiantes de comunicación y periodismo en 38 universidades de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela y revela que la exposición incidental a las noticias, “genera nuevas formas de atención, pero también obliga al periodismo a repensar cómo construir relevancia y confianza en entornos saturados de información”.
Y aunque los estudiantes reconocieron que en general valoran a los medios de comunicación profesionales por su rigor, aún así, prefieren informarse a través de las cuentas en redes sociales de esos medios o de periodistas e “influencers” que comunican con un estilo más directo, visual y empático.
Entre las conclusiones del estudio, destaca que “la confianza ya no se otorga por pertenencia institucional, sino que se construye en cada experiencia de consumo. Esto implica un desafío para los medios y también para las universidades que forman a los futuros comunicadores, que deberán combinar alfabetización digital crítica con responsabilidad profesional”.
La buena noticia es que estos estudiantes de comunicación y periodismo, parecen tener algunos hábitos positivos. La mayoría reconoce el riesgo de ser víctimas de la desinformación en las redes sociales y ha desarrollado estrategias para enfrentarla.
Por ejemplo, suelen consultar las fuentes originales de la información y también revisan comentarios, “aunque la personalización algorítmica y el exceso de información condicionan su percepción de la relevancia noticiosa”.
A su vez, los hábitos también han cambiado, gracias a la facilidad que ofrecen los teléfonos inteligentes para compartir contenidos. En ese sentido, los estudiantes ya no se limitan sólo a consumir información, “sino también la reinterpretan y producen contenidos propios, en especial en formatos breves, audiovisuales o humorísticos”.
De ahí que los memes y los podcasts emergen como nuevos recursos de comunicación e interpretación cultural, en especial porque “el humor y la interacción se han convertido en nuevas vías de acceso a la información”.
C$T-GM





































