El 2026 será el “año de la verdad” para la Inteligencia Artificial (IA) cuando pase de ser una simple prueba de concepto a tener un valor de impacto en las empresas; por esa misma razón, esta tecnología podría “comerse” al software, cobrará vigencia el concepto de nube 3.0, las operaciones inteligentes estarán en auge y se trabajará mucho en la soberanía tecnológica.
Tales son las previsiones de la empresa francesa de transformación digital, Capgemini, cuya vicepresidenta de Operaciones para el Norte de América Latina, Martha González, recordó que México cierra 2025 con inversiones por 450 millones de dólares en IA y 38 por ciento de las empresas usando alguna forma de esta tecnología, pero sólo 7.0 por ciento con resultados transformadores.
Además, México cierra el año con 35 mil millones de intentos de ciberataques, a razón de 270 mil por minuto con un “incremento sostenido y una sofisticación creciente en las tácticas empleadas por la delincuencia con uso de Inteligencia Artificial (IA), ataques automatizados, mucha intensidad en el ransomware y phishing hiperrealista”.
Al presentar en conferencia de prensa las previsiones para 2026, el especialista dijo que si bien la IA es la tecnología de la década, el ritmo de inversión ha superado la extracción de valor y por eso el próximo año será el momento de pasar de las pruebas de concepto al valor de impacto, con enfoque en la química IA-humano, “para generar resultados medibles, confianza y colaboración a escala”.
Recordó que en 2025, se habló del auge de los agentes de IA que hoy no sólo son una realidad, sino que han dado un salto enorme, al grado de que en algunas compañías “ya tienen número de nómina” y aunque su capacidad es prácticamente infinita, “no se justifica el miedo a que nos vayan a quitar el trabajo, porque la parte humana sigue siendo esencial”.
Con más capacidades, la IA superará al software con ciclos más cortos de entrega y mejor calidad, lo que redefinirá roles y hará que la supervisión humana y el control de calidad sean esenciales para la confianza y la resiliencia.
Por eso mismo, las organizaciones deberán reconstruir sus aplicaciones y capacitar a su fuerza laboral en el desarrollo del software que opere de una manera más sistémica en torno a la IA.
Sobre la nube 3.0, tercera generación de esta tecnología, anticipó que dejará de ser una simple infraestructura para centrar en la inteligencia, automatización y soberanía digital. “Los sistemas de agentes dependerán de infraestructuras escalables y de baja latencia con el cómputo en el borde y la nube funcionando como un único tejido inteligente”.
En 2026, llegará el auge de las operaciones inteligentes, donde los agentes de IA introducidos en procesos integrales monitorearán, optimizarán, resolverán excepciones y orquestarán flujos de trabajo. “La automatización se moverá hacia una co-dirección IA-humano”.
Se prevé que las organizaciones pasen de proyectos piloto a los primeros niveles de producción, y de la automatización fragmentada a cadenas de valor de extremo a extremo, donde el éxito dependerá de la escalabilidad de los agentes de IA y la eficiencia de la “química IA-humana”.
Explicó que este concepto significa qué tanto nivel de adopción logran las personas sobre sus agentes de IA y las maneras que encuentren de obtener valor al trabajar con ellos.
Respecto a la soberanía tecnológica, reconoce que es una prioridad estratégica ante la incertidumbre geopolítica. El tema central no es el aislamiento sino la interdependencia resiliente, enfocada en la mitigación de riesgos, y el control selectivo sobre capas clave, infraestructura, datos, IA, nube y semiconductores.
Por supuesto, un buen manejo de la soberanía tecnológica redunda en beneficios clave como seguridad, autonomía, resiliencia, competitividad y confianza, y por eso en 2026 “continuará la carrera por el control de las capas críticas de la cadena de valor digital, donde los hiper escaladores probablemente lancen ofertas de nube soberana.
Aunque no es propiamente una previsión para 2026, la realidad es que continuará el desarrollo de soluciones a escala de energía nuclear para abastecer los centros de datos, en línea con lo que pasó a lo largo de este año, cuando ya han sido inauguradas 63 de estas instalaciones en todo el mundo.
C$T-GM






































