Durante el presente año, se habrán vendido en México aproximadamente 130 mil 500 vehículos eléctricos e híbridos que, de no cumplir con los debidos estándares de calidad, pueden causar incendios, sobrecalentamiento, electrocuciones y hasta ciberataques.
Entre los retos de seguridad asociados al ecosistema de los vehículos eléctricos, se encuentran estaciones de carga, cables, baterías y sistemas de energía que pueden generar daños físicos a los usuarios, fallas costosas, daños reputacionales para las empresas y hasta responsabilidades legales, advirtió la asociación UL Standards & Engagement.
La organización dedicada a crear estándares de calidad, advirtió que la expansión de los vehículos eléctricos y la infraestructura que requieren, exige de los reguladores y de las asociaciones industriales, la integración de estándares técnicos, bajo el criterio de aplicar normas rigurosas de seguridad para proteger a los consumidores y “fortalecer la confianza pública en la electromovilidad”.
Por ejemplo, quienes optan por cargadores de baja calidad o no certificados, se pueden enfrentar a incidentes de diversa gravedad, con consecuencias serias tanto para los usuarios como para las empresas.
Vehículos dotados con tecnología de IoT, que no tengan los debidos candados de ciberseguridad, pueden convertirse en un elemento de vulnerabilidad para sus dueños, tanto en el vehículo en sí, como en otros dispositivos asociados.
Asimismo, las baterías de los vehículos eléctricos siguen siendo “uno de los componentes más críticos de esta tecnología con riesgos asociados a cuando no se cumplen los estándares de calidad adecuados”.
Por ejemplo, el potencial de daños físicos está presente en accidentes vehiculares o exposición a condiciones externas anormales o de abuso ya sea involuntario o intencional. En cuanto a los defectos de fábrica, los diseños o construcciones deficientes pueden generar riesgos en las baterías, que se traduzcan en accidentes.
Inclusive, la instalación o reparación incorrecta puede provocar fugas o sobrecalentamiento con serios riesgos de seguridad para los usuarios.
Específicamente la sobrecarga o sobrecalentamiento de baterías de auto, puede generar cortocircuitos y estar asociados a reguladores y convertidores de voltaje defectuosos o al uso inapropiado de los cargadores, que no se sujeten a estándares de seguridad rigurosos.
Por lo que toca a los defectos en el Sistema de Gestión de Baterías (SGB), éstos suelen provocar fallas como suministro de energía inestable, problemas en el arnés de cables, errores de sensores y fallos de software.
De ahí el llamado de UL Standars & Engagement a que en México se integren los estándares UL en las regulaciones técnicas de infraestructura para vehículos eléctricos, a fin de garantizar que todos ellos, sin importar su origen o procesos de fabricación, cumplan con normas mínimas de seguridad.
Las acciones recomendadas incluyen la adopción de mecanismos de autentificación que aseguren que las baterías y componentes eléctricos cumplan con los requisitos de seguridad. Esta medida contribuye directamente a la seguridad de las baterías al reducir riesgos de fallas, incendios o descargas eléctricas en vehículos y sistemas de carga.
En el caso de las baterías para uso en vehículos eléctricos, el estándar UL 2580 cubre los aspectos de seguridad en el diseño, construcción, instalación y operación de sistemas de baterías.
Establece requisitos y pruebas para proteger contra riesgos de choque eléctrico, incendio, peligros mecánicos y ambientales. También orienta sobre el manejo, transporte y reciclaje adecuado de estos sistemas.
De estandarizarse todos los componentes y fases del proceso, se garantizaría la seguridad en el ciclo completo y en el uso cotidiano para miles de personas que ya cuentan con vehículos eléctricos en el país.
C$T-GM






































