En 2026, los agentes de Inteligencia Artificial cobrarán una nueva dimensión: dejarán de ser una mera herramienta, para convertirse en auténticos colaboradores en las empresas, con capacidad incluso para ocupar puestos de coordinación, en un ambiente donde la gobernanza y la soberanía de la IA, serán prioridad para todos los gobiernos y organizaciones del mundo.
John Roese, director de Tecnología e Inteligencia Artificial de Dell Technologies a nivel global, presentó las previsiones sobre la IA para el próximo año y anticipó que la denominada Inteligencia Artificial Agéntica llegará al siguiente nivel, al grado que los gobiernos establecerán acuerdos internacionales para crear zonas interconectadas de trabajo entre países.
A través de una videoconferencia en la que estuvo acompañado por Luis Gonçalvez presidente de Dell para América Latina, Rosee señaló que serán cinco las tendencias centrales de cómo se moverá esta tecnología en el mundo el próximo año.
Una de ellas será el tema de la gobernanza, que a su vez se divide en dos partes: la primera es la gobernanza desde las autoridades y la segunda la gobernanza interna en las organizaciones.
En materia de gobernanza de autoridades, el reto es que hoy “existen en el mundo alrededor de mil jurisdicciones que generan reglamentos, lineamientos, políticas, normas, reglas y hasta leyes que no están coordinadas entre sí y con las que las empresas tienen que lidiar y por lo tanto es importante crear marcos que permitan un rápido movimiento del ecosistema”.
Respecto a la gobernanza interna, en el 2026 se demostrará a las empresas que ya no será suficiente tener un caso de uso, sino que deberán haber procesos completos que pasen por toda la organización con la debida gobernanza, porque el modelo de entrar en la IA sin un plan quedó demostrado que no funciona.
En el caso de América Latina, Luis Gonçalvez detalló que la implementación de la gobernanza tomará un papel protagónico, acompañado de la sostenibilidad, pues 93 por ciento de las organizaciones de la región estarán tomando medidas activas para entender el impacto que el uso de IA tiene en el medio ambiente y en la demanda de energía.
“Las empresas quieren entender la tecnología de IA de punta a punta y les preocupa no tener el control sobre su reglamentación, privacidad, propiedad intelectual y otros temas delicados, donde no pueden operar sin definiciones claras. Es decir, tener gobernanza será esencial”.
Según John Roese otra tendencia importante para 2026 será el correcto manejo de los datos. Si bien en 2024 y 2025 las empresas se centraron en implementar soluciones de IA en distintas áreas y procesos, para 2026 los registros serán esenciales, lo mismo que la llamada “Capa de conocimientos”.
Sin embargo, la evolución más notable será la de los Agentes de IA que se volverán más autónomos en 2026, con la capacidad de profundizar su impacto en el trabajo: dejarán de ser meros asistentes o simples “chat bots”, para convertirse en pares de los empleados e incluso con capacidad de convertirse en coordinadores de equipos humanos.
Como los agentes contarán modelos de lenguaje que les permitirán pensar, Modelos de Lenguaje Largo (LLMs, por sus siglas en inglés) más sofisticados, con habilidad para interactuar con el mundo exterior mediante protocolos compartidos y comunicación entre agentes de diferentes empresas (lo que se conoce como A2A), escalarán a otro nivel para dejar de ser una simple herramienta y convertirse en otro miembro más del equipo de trabajo.
Para el próximo año las fábricas de IA también redefinirán la resiliencia y la recuperación de desastres. Ya no se tratará sólo de crear nuevas fábricas de IA, sino que éstas tendrán que ser resilientes, “para asegurarnos que la experiencia de la IA en la empresa funcione bien”, incluyendo un trabajo explícito para que estas fábricas sean ciberseguras e incluso cuenten con ciberbóvedas para la protección de la información.
Como última tendencia, John Roese anticipó que los gobiernos trabajarán en el desarrollo de infraestructura de IA soberana y, conforme avance el ecosistema de los agentes capaces de conectarse con otros agentes, los países establecerán acuerdos con otras naciones, para crear zonas interconectadas de trabajo por donde puedan interactuar estas tecnologías.
En ese sentido, la soberanía de la IA avanzará mucho, con estrategias nacionales que incluyan sistemas robotizados que se considerarán como activos nacionales y aplicación de soluciones en sectores más pequeños, que servirán para disminuir el impacto ambiental.
C$T-EVP






































