México tendrá posibilidad de integrarse a la fabricación de semiconductores hacia el 2030, siempre que se logren consolidar sinergias entre la industria y la academia, pero sobre todo que el gobierno tenga clara la importancia que representa convertirse, desde ahora, en el facilitador que brinde todos los apoyos necesarios a las empresas que han manifestado su interés en desarrollar todo el ecosistema que exige este sector.
Hasta ahora el proyecto Kutsari, (“arena” en purépecha), iniciativa estratégica del gobierno de México para posicionar al país en la cadena global de diseño y fabricación de semiconductores, mediante la soberanía tecnológica y fortalecimiento de la academia, la industria y el gobierno, “ha quedado en buenas intenciones en términos de conversaciones con muchas entidades gubernamentales, educativas y de industria”.
Reunido con medios de comunicación, José Luis Jáuregui Tinajero, catedrático de Posgrado en CETYS Universidad y especialista en semiconductores, destacó que poner en marcha una fábrica de semiconductores, o el denominado “Foundry”, donde se fabriquen las “obleas o wafers”, exige una inversión de 500 mil millones de dólares, además de desarrollar todo un ecosistema y talento humano del que hoy carece y está muy lejos de tener México, y superar estas barreras en sólo cinco o seis años.
“Necesitamos un gobierno que tenga una visión de 30 a 40 años, como sucedió en Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) en Taiwán… más porque tiene que ser el gobierno el que dé su aval para que las empresas alrededor del mundo vean que esto es algo formal y que se puede materializar. Si el gobierno no da su aval o busca la inversión, será muy complicado que México realmente tenga una fábrica”, aseguró el experto.
El tema de los semiconductores, desgraciadamente, es muy complejo y falta conocimiento en algunas esferas del gobierno, lo que sin duda ha limitado que esto se desarrolle en forma más acelerada y que puedan las empresas unirse a este esfuerzo, algo que hasta el momento no ha sucedido con al menos dos o tres empresas que no han tenido apoyo gubernamental alguno para emprender este complicado camino.
En México hay empresas que operan centros de diseño de semiconductores: QSM, Circuitify, Intel, Micron Technology, clusters ubicados en diferentes partes del país que realizan esa tarea, lo que “veo un poco más realista que poner una fábrica de semiconductores, a menos de que el gobierno invierta o junte ese capital o realice un venture capital de 500 mil millones dólares”
El experto en logística y coordinador del clúster de semiconductores de manufacturas ATP en Tijuana y Tecate, indicó que un ejemplo de la amplia brecha que hay en este tema es que en el Semicon en Taiwán y el Semicon de Addison en Phoenix de este año, “México no figuró, México no pintó en el mapa de semiconductores, porque realmente no estamos preparados. Somos muy buenos en manufactura de automóviles, en componentes, en ensamble de componentes finales de electrónicos, en comodites, pero en semiconductores no”.
El gobierno (de México) antes de aventurarse a fabricar o construir una fábrica de semiconductores, debe generar un ecosistema, es decir, apoyar a esas empresas que aporten commodities o productos para que la industria de semiconductores en Estados Unidos se fortalezca. Infineon y TSMC en el corredor de Arizona; porque carecen del apoyo de todas las industrias relacionadas con el abasto de arena, de equipo, de componentes básicos como lead frames, los PCBs, “desarrollar esa parte sería algo que les ayudaría a que su gross margin sea alto”.
“Para que esto camine, para que esto empiece a generar, tenemos que buscar entrar en el nicho, entrar en esta vertical y no necesariamente tiene que ser con jugadores grandes. Tenemos que buscar empresas más pequeñas, como startups en Estados Unidos, que están buscando servicios de semiconductores o que diseñen semiconductores y que necesitan que fabriquen el semiconductor”.
Jáuregui Tinajero explicó que la fabricación de semiconductores para muchos países hoy es un tema de seguridad nacional, como se ha podido evidenciar en las tensiones geopolíticas surgidas entre Estados Unidos y China, lo cual es explicable al ser estos insumos el alma de cualquier equipo electrónico y de comunicación.
Por ello, los países están buscando alcanzar su soberanía en esta materia, hoy cada nación quiere sacar su mayor provecho y tener su propia fuente de semiconductores. Esto explica en parte las tensiones geopolíticas que ya han generado problemas en la industria automotriz en diversas partes del mundo, al verse involucradas marcas como Volkswagen, BMW, Audi, Ford, entre otras.
El especialista explicó que QSM será el primer founder en México, por ello adquirieron un founder en California y lo están moviendo a Querétaro, es un ejemplo de perseverancia donde, desafortunadamente el gobierno no los ha apoyado como debería, ni con recursos monetarios, ni recursos humanos o con políticas públicas, hasta ahora las empresas han tenido que buscar por sus propios medios, todo para que sus proyectos se lleven a cabo, algo que debiera modificarse si se quiere alcanzar la meta de integrar a México al ecosistema de los semiconductores.
“No necesariamente se tiene que fabricar semiconductores, se puede fabricar commodities como lead frames, que son el substrato, PCBs, equipo para tepabril, las mismas cajas donde se transportan las obleas o wafers, gases, mantenimiento de equipos, o sea, se puede empezar a trabajar, no directamente fabricar un semiconductor porque es muy tecnológico y complejo, pero ayuda a entrar al ecosistema del corredor de Arizona”.
México tiene que facilitar los mecanismos para que empresas locales, nacionales o incluso internacionales vean al país como un punto atractivo, así como el TLCAN en 1994, convirtió al mercado doméstico en un polo de desarrollo de manufactura, el gobierno lo que tiene que hacer ahora con los semiconductores, es aprovechar su posición geográfica a minutos de la frontera con Estados Unidos para ser un gran proveedor, “si el gobierno, la academia y los industriales lo saben aquilatar y lo saben sumar, México tiene una gran oportunidad”.
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