Las estafas distribuidas por SMS, correo electrónico, anuncios en línea y redes de mensajería muestran una evidente evolución, desde aquellos mensajes que contenían faltas de ortografía e imitaban de manera burda los logotipos de instituciones, hasta la réplica exacta de la identidad visual de bancos y plataformas de entretenimiento.
Al respecto, Mario Marchetti, director general para Latinoamérica en Sinch, empresa especializada en envíos de comunicación, advirtió que lo que antes lucía como obvia basura digital, hoy aparece como un aviso oficial de pago rechazado o una alerta crítica de seguridad pese a ser falsa, lo que termina por generar desconfianza generalizada en los canales digitales.
Según la “Encuesta sobre el estado de la comunicación con los clientes” levantada por Sinch en 2025, los mexicanos prefieren recibir información financiera por correo electrónico (32 por ciento); a través de los portales de clientes (22 por ciento) y mediante aplicaciones como WhatsApp (17 por ciento).
Sin embargo, cuando se habla de certeza y protección las cosas cambian radicalmente: 79 por ciento de los encuestados concede a los Servicios de Mensajería Enriquecidos (RCS, por sus siglas en inglés), la mayor confiabilidad como medio digital para contactar con su banco.
La cifra es radicalmente distinta respecto a quienes se sienten cómodos con los Servicios de Mensajería Multimedia (MMS, por sus siglas en inglés), que alcanzan sólo el 11 por ciento, en tanto el SMS –muy utilizado para las estafas—sólo alcanza el 9.0 por ciento de aceptación como medio seguro.
Además, de acuerdo con el directivo de Sinch, “hoy el fraude financiero no solo se basa en engañar, sino en generar ansiedad. Cuando un mensaje parece legítimo y exige una respuesta o acción inmediata del usuario como dar clic en un enlace o comunicarse a un número, la verificación suele quedar en un segundo plano”.
En esos casos, lo recomendable es volver a lo básicos, es decir, mantener la mente clara y ser consciente de que ninguna institución bancaria pedirá jamás datos sensibles como números de identificación personal (NIP) o contraseñas por mensaje.
Es importante recordar que las alertas deben confirmarse siempre en la aplicación oficial, ignorando cualquier enlace externo y revisando detalles como la URL o posibles errores de diseño que delaten la falsedad del mensaje.
Y si bien los intentos de estafa se encuentran presentes en el sector financiero, lo están también en las plataformas de streaming, que se ha convertido “en un señuelo recurrente”.
Los delincuentes envían mensajes sobre la supuesta suspensión de la cuenta por problemas de pago para que el usuario “actualice” su tarjeta en sitios apócrifos.
También hay anuncios que simulan promociones u ofertas legítimas que redirigen a páginas fraudulentas o descargan software dañino, utilizando el mismo lenguaje visual que el marketing digital para confundir a la audiencia, fenómeno conocido como “malvertising”.
Más aún, el poder persuasivo de la comunicación digital con instituciones legítimas agrava el peligro para los usuarios que no se toman el tiempo para verificar la información o que son sorprendidos con la retórica de la urgencia de realizar tal o cual acción, si no quiere ver cancelado su servicio o retenido su dinero.
“Ante esto, la recomendación es nunca pulsar enlaces en correos o banners dudosos, ingresar a las cuentas solo por medios oficiales y mantener un escepticismo saludable ante ofertas que parezcan irreales. Un hábito de verificación constante es la herramienta más efectiva para mantenerse protegido”.
Debido a que las estafas están en aumento, la confianza en la infraestructura digital se coloca en entredicho.
“Cuando un usuario deja de creer en un SMS o un correo, el impacto llega tanto al consumidor como a las marcas” y por eso la comunicación segura es hoy una meta común. El objetivo de las empresas debe ser asegurar mensajes consistentes y remitentes claros, mientras los usuarios deben elevar su educación en ciberseguridad, para distinguir lo real de lo falso”.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), durante el primer semestre de 2025 se registraron 2 millones 484 mil reclamos sobre posibles fraudes, cantidad que refleja un incremento de 5.2 por ciento comparada con el mismo periodo del año anterior.
C$T-GM






































