En un plazo aproximado de entre tres y 10 años, las compras se harán a través modelos de Inteligencia Artificial (IA) Generativa o bien las propias máquinas comprarán directamente con otras máquinas, sin intervención humana; habrá dispositivos digitales que conecten el cerebro con las computadoras y los entornos de realidad aumentada persistente y holográfica, estarán presentes todo el tiempo.
Las pantallas casi desaparecerán o cambiarán radicalmente, persistirá el “storytelling”, pero se cambiará el SEO por el GEO, es decir, las empresas tendrán que esforzarse para que la IA encuentre relevante a su marca para incluirla en las respuestas que envíe a los usuarios, quienes dejarán poco a poco los motores de búsqueda.
“Seguro aparecerán nuevos tipos de fraude, porque los humanos somos muy buenos para encontrar formas de hacer trampa, pero la regulación lo cubrirá más temprano que tarde y seguro que alguien nos hackeará, pero también aparecerá la regulación para corregirlo”, anticipó César Adam Pedroso, director de Experiencia Digital Tangible para Iberia y Latinoamérica de NTT DATA.
Al presentar en videoconferencia la sexta edición del informe “El futuro al descubierto”, explicó que la evolución está en marcha, hacia dejar de tener los dispositivos digitales en la mano e interactuar a través de pantallas y botones, “porque no estamos diseñados para eso”, y llegar al punto de dar instrucciones con la voz o incluso el pensamiento.
Actualmente, existen interfaces conversacionales y multimodales, con personalización impulsada por IA y datos, publicidad en modelos de lenguaje largo (LLMs, por sus siglas en inglés) y comienza a gestarse la llamada “optimización generativa de los motores” (GEO por sus siglas en inglés), que servirá para llamar la atención de los modelos de Inteligencia Artificial y que estos tomen en cuenta el contenido y la marca en las respuestas que envíen a las personas.
Las tendencias emergentes, que serán una realidad entre uno y tres años, incluyen las pantallas adaptativas o también llamadas líquidas. Por ejemplo, el portal de un banco ya no será el mismo para todas las personas, sino uno que le muestre a cada quien lo que acostumbra ver o seguir.
Recomendó que todo tipo de empresas experimenten con el GEO, porque esta herramienta será para la IA, lo que ahora es el SEO (Search Engine Optimization) para los motores de búsqueda. Las empresas tendrán que aprender qué consideran relevante los modelos de IA para ofrecer una respuesta a sus usuarios; por ejemplo, ¿cuál es la mejor opción de compañía proveedora de energía eléctrica para casa habitación?”
Si una empresa no aparece en el “radar” de la IA, seguramente ésta no estará en la respuesta que el modelo le dé a la persona que preguntó y por lo tanto, las empresas tendrán que empezar a aprender cómo hacer eso, tal como aprendieron a utilizar el SEO para aparecer en los primeros lugares de los buscadores, porque es posible que estos caigan en desuso.
Las pantallas serán inmersivas y contarán con realidad aumentada; los modelos de lenguaje largo que utilicen las empresas permitirán que las personas compren productos con sólo dar instrucciones de voz, como lo demostró recientemente Google en una feria internacional, donde presentó una herramienta que dialoga directamente con el usuario, y las máquinas podrán comerciar entre ellas sin que intervenga una persona.
Como ejemplo de esto último, señaló que una cafetera podrá comprar el café directamente sin que la persona intervenga y será capaz de aprender las preferencias sobre el tipo de café que debe de comprar para complacer al consumidor.
Pero en el plazo de cinco a 10 años, las cosas serán mucho más complejas, “y es probable que ocurra antes, por la velocidad con la que avanza la tecnología”, explicó el especialista.
En ese plazo, es posible que los interfaces que conectan el cerebro con la computadora se generalicen, pues hoy ya es una tecnología en fase de prueba en una de las empresas de Elon Musk, que se usa para ayudar a una docena de personas que padecen alguna enfermedad motriz y quienes pueden así darle instrucciones a las computadoras desde su mente.
Se prevé que esta tecnología ya estará disponible de manera masiva en ese plazo, lo mismo que dispositivos que presentarán entornos con realidad aumentada persistente (muy relevantes para la publicidad) y hologramas que aparecerán por ejemplo con publicidad de las marcas mientras la persona camina por la calle.
“Primero dejaremos de tocar, luego dejaremos de mirar y muy pronto ni siquiera necesitaremos hablar; la tecnología ya empieza a anticipar lo que queremos mediante sensores, voz y contexto y las fronteras más radicales conectarán con nuestra mente”, anticipó.
Aseguró que no se trata de ciencia ficción, sino de avances tecnológicos que ya están disponibles o en fases de experimentación, pero que serán una realidad generalizada, quizá antes de lo previsto.
C$T-GM





































