Los riesgos asociados a la tecnología aparecen ya en el “Top 10” de las principales preocupaciones globales para los próximos años, con la desinformación y la información falsa en el puesto número 5 de 33 factores de riesgo; los efectos adversos de la Inteligencia Artificial (IA) en el número 8 y la inseguridad cibernética en el noveno sitio.
Según el Reporte Global de Riesgos 2026 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), 33 por ciento de los encuestados colocó a los riesgos asociados con la tecnología en el rango de lo “turbulento” es decir, con potencial de causar una catástrofe global; y 12 por ciento los colocados en el rango de “tormentoso”, como riesgo catastrófico global inminente.
La IA -cuyo mercado mundial podría alcanzar un valor de 3.5 trillones de dólares hacia 2033- podría redefinir literalmente al mundo, con un importante impacto en el empleo. “Tanto el panorama de riesgos cuánticos como de la IA se intensificarán en la próxima década, lo que puede conducir a situaciones en las que los seres humanos pierdan el control”.
Esta encuesta que se levantó en el tercer trimestre de 2025 entre mil 300 expertos de sectores como la academia, organizaciones internacionales, gobiernos, además de 11 mil líderes empresariales de 116 economías, revela que:
“Las divisiones cada vez más profundas por motivos políticos, culturales o de identidad dentro de las sociedades se ven amplificadas por riesgos tecnológicos, como la desinformación y la información errónea”.
De ahí que el discurso público mermado y la débil respuesta ante las crisis se propagan por los avances de la tecnología, como la Inteligencia artificial, cuyos avances “aumentan los riesgos de una mayor desconfianza digital y la dilución de las ambiciosas decisiones socioambientales en medio de prioridades cambiantes a corto plazo y narrativas cada vez más nacionalistas”.
Si bien los avances e innovaciones tecnológicas impulsan el crecimiento de las oportunidades con un “vasto potencial” de beneficios en temas como salud, alimentación e infraestructura, “también conducen a nuevos riesgos en varias áreas, desde los mercados laborales, hasta la integridad de la información y sistemas de armamentos autónomos”.
En su edición número 21, el Reporte Global de Riesgos indica que en el panorama de los próximos dos años, la desinformación ocupa el segundo lugar entre los riesgos identificados y la ciberseguridad, el sitio número 6.
Llama la atención que, entre los principales riesgos asociados a la tecnología, el de mayor preocupación, es la desinformación, que la sociedad civil coloca en el número uno, mientras las organizaciones internacionales, la academia, el gobierno y el sector privado, la ubican en el segundo sitio.
Por grupos de edad, es la principal preocupación para los menores de 30 y para los de 31 a 39 años; en tanto, los grupos de 40 a 49, de 50 a 59 de 60 a 69 y de 70 en adelante, la encuentran como su segunda mayor preocupación.
Otros riesgos identificados que se relacionan con la tecnología, como la inseguridad cibernética; la censura y la vigilancia de los ciudadanos por parte del Estado; y los errores en el internet, fluctúan entre el “top 10” de las preocupaciones, tanto entre los distintos sectores, como entre los grupos de edad.
El informe también advierte que conforme avanzan la IA, el machine learning y la computación cuántica, las compañías y los gobiernos estarán invirtiendo sumas importantes en tratar de liderar el tema, especialmente porque la brecha de desarrollo se acrecienta a partir de qué países producen IA a gran escala y cuáles sólo la consumen.
“Tanto el panorama de riesgos cuánticos como el de IA se intensificarán en la próxima década, y esto puede llevar a situaciones en las que los humanos pierdan el control”, señala el documento, que también indica el potencial que tienen tanto la Inteligencia Artificial generativa como la Agéntica de auténticamente transformar las economías, pero también con riesgos.
Tales riesgos se pueden “manifestar rápidamente” en los mercados laborales, en presiones geopolíticas y en el lento desarrollo de marcos de gobernanza.
Las preocupaciones en torno al impacto de la IA en los mercados laborales pueden profundizar la polarización social si crece el desempleo y las dificultades de los trabajadores para adaptarse a nuevos roles y tareas. “En tal escenario, tanto la alta productividad como el alto desempleo pueden desarrollarse simultáneamente”.
Por otra parte, no está claro qué camino prevalecerá: aquel donde el uso de la IA como potenciador del trabajo humano conduzca a una eventual edad dorada de la creatividad, el goce del tiempo libre y el aprendizaje o, por el contrario, la tecnología lleve a una sensación de falta de sentido, apatía y decadencia social.
Otra preocupación importante es que sigan creciendo los usos militares de la IA, hasta el punto en que se produzcan errores que pueden “poner en riesgo directo a la humanidad”.
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