La transformación digital dejó de ser un proceso sectorial u opcional; se trata de un fenómeno transversal a la economía, salud, movilidad, seguridad y sostenibilidad que da forma a la organización de los Estados y las empresas, donde ya están presentes los agentes de IA, la preparación para las redes 6G y la identidad digital descentralizada, aunque su impacto positivo “no está garantizado”.
“La adopción de nuevas tecnologías plantea a su vez nuevos desafíos de gobernanza, regulación, seguridad y desarrollo de capacidades que requieren decisiones informadas y de largo plazo”, aseguró Salma Jalife Villalón, presidenta de Centro México Digital.
Al presentar las 15 tendencias tecnológicas que marcarán el rumbo de 2026 asegura que la experiencia internacional muestra que los países y organizaciones que mejor aprovechan estas tecnologías no son necesariamente los que innovan primero, sino los que construyan entornos habilitadores.
Para México y América Latina, aprovechar estas tendencias puede ayudar a cerrar brechas históricas y mejorar la calidad de vida de las personas; mientras que ignorarlas o adoptarlas sin estrategia puede profundizar desigualdades.
En 2026, muchas de las tecnologías que durante años fueron consideradas experimentales, ahora empezarán a integrarse de forma concreta en servicios, infraestructuras y modelos de negocio como es el caso de la Inteligencia Artificial Agéntica, la computación cuántica, la biotecnología digital y las redes 6G, entre otras.
Las 15 tendencias tecnológicas clave para 2026 comparten un rasgo común: su impacto no dependerá solo de su madurez técnica, sino de cómo se integren a políticas públicas, marcos regulatorios, organizaciones y capacidades humanas.
Esto incluye la Inteligencia Artificial Agéntica, diseñada para cumplir objetivos completos, no sólo para responder preguntas y para funcionar como “colaboradores digitales”.
La segunda tendencia será el uso de IA generativa multimodal, es decir, una evolución de esta tecnología capaz de entender y crear contenido combinando varios formatos al mismo tiempo: texto, imágenes, audio, video y datos. No solo “genera” información, sino que razona a partir de distintos tipos de señales.
La tercera tendencia es la computación cuántica aplicada y encripción post-cuántica, que es una nueva forma de pensamiento que utiliza principios de la mecánica cuántica —como la superposición y el entrelazamiento— para resolver problemas prácticamente imposibles para las computadoras tradicionales.
Durante este año esta tecnología comenzará a pasar de la experimentación a aplicaciones prácticas concretas, especialmente en optimización de sistemas, simulación de moléculas y análisis avanzado de datos. Al mismo tiempo, surgirá la encripción post-cuántica, un nuevo conjunto de métodos de seguridad diseñados para proteger la información frente a computadoras cuánticas futuras, capaces de romper los sistemas de cifrado actuales.
También se anticipa el uso de la llamada computación neuromórfica, que es un enfoque de hardware y software que imita la forma en que funciona el cerebro humano para responder solo cuando ocurre un evento relevante, como lo hacen las neuronas y la sinapsis del cerebro. Esto permite un procesamiento más eficiente, adaptable y con un consumo de energía mucho menor.
Igualmente, veremos en 2026 la computación espacial que combina realidad aumentada, realidad virtual y realidad mixta con inteligencia artificial, sensores avanzados y conectividad de alta velocidad para crear entornos digitales tridimensionales y empezaremos a desarrollar los primeros estándares, tecnologías y pruebas que darán forma a la tecnología 6G que llevará la velocidad de gigabits por segundo a terabits por segundo.
Los gemelos digitales también se desarrollarán mucho en 2026, en tanto que la era de los vehículos comerciales autónomos, capaces de desplazarse con mínima o ninguna intervención humana, comenzarán a funcionar como servicios comerciales en entornos controlados, con reglas claras y supervisión.
Este año, también será de gran importancia el desarrollo de interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés), una tecnología que avanza de la investigación clínica hacia las aplicaciones médicas y comerciales iniciales, al tiempo que abrirá debates éticos y regulatorios sobre privacidad mental y derechos cognitivos.
Otra tendencia es la biotecnología digital que combina herramientas como la inteligencia artificial, el análisis de datos y la computación avanzada con técnicas de edición genética, entre ellas CRISPR, un método que funciona como unas “tijeras moleculares” capaces de cortar y modificar el ADN con alta precisión.
La ciberseguridad basada en el principio de confianza cero (o Zero Trust, como se le conoce en inglés), será también una tendencia relevante para el presente año, lo mismo que la identidad digital descentralizada, modelo que permite a las personas controlar su identidad y sus datos personales en entornos digitales, sin depender de una autoridad central que concentre toda la información.
Este enfoque se apoya en estándares abiertos como los Verifiable Credentials (VCs) —credenciales digitales verificables— y los Decentralized Identifiers (DIDs), que permiten comprobar la autenticidad de una identidad o documento sin necesidad de consultar una base de datos centralizada.
En este año también cobrarán protagonismo las tecnologías sostenibles y las tecnologías de la información verdes de captura de carbono.
Finalmente, el Centro México Digital anticipó que las plataformas de low-code o no-code que permitan crear aplicaciones de software con poca o ninguna programación tradicional, serán muy importantes para democratizar el desarrollo de software.
C$T-GM







































