La piratería representa un creciente reto, pues hasta 91 por ciento de las empresas detectan este tipo de ilícito en los canales digitales, muy por arriba del comercio informal, donde la cifra llega a 72 por ciento, o en el comercio establecido físico, donde es de 63 por ciento.
“La piratería digital y los retos tecnológicos emergentes representan desafíos crecientes que requieren actualización regulatoria y fortalecimiento de capacidades preventivas”, advierte el “Diagnóstico empresarial: Piratería en México”, elaborado por la American Chamber México, según el cual, los productos piratas pueden ser hasta 50 por ciento más baratos que los legítimos.
Además, sólo 33 por ciento de los consumidores son capaces de distinguir un producto legítimo de uno que no lo es, en tanto “la piratería y el mercado gris generan pérdidas directas significativas para las empresas y deterioran la reputación de marca porque los consumidores asocian la mala calidad de un producto pirata con el original”.
Para elaborar el estudio, la American Chamber México encargó un ejercicio estadístico a la empresa especializada Lexia, que realizó 79 encuestas a un universo de 638 empresas asociadas o vinculadas a la Cámara, así como con otros organismos aliados.
Entre otras complejidades del fenómeno, el estudio detectó que este delito suele identificarse en etapas finales de la cadena de valor, donde hasta 87 por ciento de los casos se detecta en la última etapa, es decir, los puntos de venta.
“La piratería en línea ha superado la capacidad de respuesta tradicional de empresas y autoridades, permitiendo la rápida distribución de productos y contenidos apócrifos”. Además, “la Inteligencia Artificial comienza a facilitar la generación automatizada de falsificaciones digitales, lo que complica aún más la detección y el control”.
La expansión de canales digitales y la irrupción de la IA son propicias para el delito, que se realiza a través de marketplaces, redes sociales y plataformas de streaming, entre otros medios.
“La velocidad de adaptación de la piratería digital supera a la respuesta institucional, subrayando la urgencia de fortalecer la colaboración público-privada, invertir en tecnología y actualizar los marcos regulatorios para enfrentar estos desafíos emergentes”.
A ello se suma el hecho de que la piratería en México es un fenómeno híbrido, alimentado tanto por cadenas globales como por capacidades locales donde la multiplicidad de orígenes dificulta la trazabilidad y exige respuestas diferenciadas.
De acuerdo con el estudio, ocho de cada 10 empresas (79 por ciento) ha logrado identificar cuál es el origen de los productos piratas detectados en los últimos seis años. El 67 por ciento señala que son importados, 44 por ciento indica producción totalmente nacional y 26 por ciento menciona ensamblaje local con insumos importados.
Entre los diversos productos falsificados que se han detectado en el mercado, 9.0 por ciento son de impresión y escáneres, y 6.0 por ciento smartphones de diversas marcas, pero también se observan productos adulterados, principalmente de la industria farmacéutica, que representan serios riesgos a la salud.
Desde las empresas, 68 por ciento ha detectado piratería en al menos dos categorías que comercializan y hasta 9.0 por ciento lo ha observado en todas las categorías y aún así hasta 26 por ciento de las firmas que detectan estas prácticas, simplemente no las denuncian.
Las razones que explican la falta de denuncia son que 70 por ciento de las empresas encuentra demasiado largos los tiempos procesales; 54 por ciento observa falta de apoyo de las autoridades y 44 por ciento señala a la inseguridad como obstáculo para denunciar.
El resultado es que el Estado pierde ingresos fiscales importantes debido al contrabando y la informalidad, lo que a su vez afecta la provisión de servicios públicos, además de que la piratería financia redes criminales que ponen en riesgo a empresas, autoridades y consumidores.
Entre los aspectos más riesgosos de este fenómeno es que la mayoría de las personas no creen que comprar productos apócrifos los coloque en un escenario de ilegalidad, pues no perciben la piratería como un delito grave e incluso muchos piensan siquiera que sea un delito.
C$T-GM




































