La población “gamer” en México, calculada en al menos 72 millones 600 mil personas, a la primera mitad de 2025, podría sufrir efectos negativos graves en su audición en el corto o mediano plazo, debido a la exposición continua a volúmenes de audio demasiado altos al jugar.
De acuerdo con Dulce María García Jacuinde, médico audióloga y especialista de soporte clínico en MED-EL México, empresa especializada en soluciones auditivas, las afectaciones pueden llegar a ser profundas e incluso incapacitantes, en especial cuando las personas están constantemente expuestas a volúmenes demasiado altos.
Recordó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha demostrado en estudios con más de 50 mil personas en distintos países, que los niveles de sonido asociados con los videojuegos suelen acercarse o incluso superar los límites de seguridad, que se ubican en los 85 decibeles (dB).
Esto se debe a que el sonido es parte fundamental de la experiencia de los videojuegos, no sólo por las bandas sonoras que acompañan a las aventuras, sino por los sonidos repentinos como explosiones, caídas, balazos, golpes y otros efectos que forman parte de la experiencia.
En términos más o menores generales, quienes usan videojuegos suelen estar expuestos a más de 43 decibeles (dB), en sus celulares, en tanto que en las salas de juego se puede llegar hasta los 80 dB y en momentos culminantes puede haber picos de hasta 110 dB.
“Para poner esto en perspectiva, el despegue de un avión o la sirena de un vehículo de emergencia, puede llegar a 120 dB, por lo que la continua exposición a esos niveles de ruido, pueden provocar cambios importantes en la audición con el tiempo”.
Aunque parezca que los 43 dB del teléfono son muy pocos comparados con los 120 dB del despegue de un avión, el tema es la cercanía de los audífonos que por lo general se usan en los videojuegos y la exposición constante durante varias horas al día.
Además, en el caso de los menores de edad, la detección oportuna –elemento clave para evitar afectaciones profundas o incapacitantes—es especialmente compleja, porque este grupo de población por lo general no identifica síntomas tempranos como zumbidos, dificultad para seguir conversaciones, o la necesidad de subir cada vez más el volumen.
Si bien cada oído reacciona de manera distinta, y aunque los niveles parezcan habituales, la exposición continua, incluso durante sólo una hora al día o bien algunas veces al mes, pueden llevar a pérdidas auditivas.
“Lo importante no es limitar el uso de videojuegos, sino jugar con plena conciencia del impacto del volumen alto y acudir a revisiones auditivas que permitan una detección oportuna”, señaló.
Es importante observar al propio cuerpo, pues uno de los primeros síntomas es el llamado tinnitus, que se identifica como el zumbido ocasional o persistente que muchas personas perciben después de jugar o al salir de un concierto o fiesta donde el volumen de la música fue demasiado alto durante algunas horas.
La experiencia demuestra que la exposición constante a niveles mayores a 85 dB, puede afectar las células del oído interno y provocar algún grado de pérdida auditiva, parcial o total, que exige soluciones como audífonos o implantes cocleares, que ayudan a mejorar o recuperar la audición.
De hecho, la hipoacusia (bajo nivel de audición) ha mostrado un incremento en niños y adolescentes en México, probablemente asociado a la exposición frecuente a videojuegos y otros dispositivos electrónicos, tema que puede afectar también a adultos que usan los videojuegos, pues según la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU), 61.4 por ciento de la población del país gusta de este tipo de entretenimiento.
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