En el sector tecnológico mexicano, donde por cada mujer hay dos hombres, es posible asegurar que la brecha de género es un problema con profundas raíces y representa una cadena de desafíos que comienza en la adolescencia y se extiende hasta los niveles salariales y de responsabilidad profesional, aseguró Tania Karina Álvarez Mendoza, analista de Select.
“El desafío comienza en la infancia cuando se forman las aspiraciones según los referentes y ejemplos que puedan conocer las niñas, y se traslada a la educación superior, aunque las mujeres que logran superar esta barrera de ingreso demuestran una mayor tasa de finalización”, enfatizó en el reporte “Participación de las mujeres en el talento TIC: Un desafío acumulativo”.
La especialista refirió que de acuerdo con la prueba PISA, aunque en México más adolescentes quieren estudiar una carrera en Ciencia, Tecnología, Ingeniería o Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), que el promedio de la OCDE, la brecha entre hombres y mujeres se mantiene.
Es así que en México, 11 por ciento de las adolescentes de 15 años aspira a este tipo de estudios, en comparación con el 30 por ciento de los adolescentes varones, mientras que entre los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el porcentaje es de 7.0 por ciento para mujeres y 15 por ciento para hombres.
Aún más, para docentes que fueron encuestados para el informe sobre brecha de género en STEM de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2023, estas diferencias se deben a factores socioculturales, a la perspectiva de los padres o a creencias sobre la capacidad de las mujeres para seguir estos caminos profesionales y la percepción de existen carreras más femeninas, todo lo cual desemboca en una auto segregación en la formación de aspiraciones.
“Al analizar la proporción de mujeres en la matrícula de educación superior de las carreras TIC y compararla con las carreras STEM, es notable que en todos los niveles educativos hay un menor porcentaje de mujeres en carreras TIC que en carreras STEM, excepto para los programas de Técnico Superior Universitario (TSU)”, sostuvo Tania Karina Álvarez Mendoza.
Subrayó que aunque la proporción de carreras TIC es muy parecida entre niveles (va del 24 por ciento al 29 por ciento) llama la atención que para carreras STEM la participación de mujeres aumenta en la matrícula de posgrados, pero en las carreras TIC esto no ocurre.
La especialista precisó que al observar el número de estudiantes de nuevo ingreso desde 2020, se destaca que la cantidad de estudiantes TIC ha ido aumentando, (a excepción de lo ocurrido en el año 2021 a causa de la pandemia por COVID-19), sin embargo el porcentaje de mujeres que ingresa cada año a programas TIC prácticamente no ha cambiado, oscilando entre 24 y 25 por ciento.
Otro dato interesante es que si se comparan los ingresos a licenciatura de 2021 con los egresos de este mismo nivel académico de 2025, las mujeres muestran una mayor tasa de finalización: un 63 por ciento de ellas logra terminar la licenciatura TIC, frente a un 55 por ciento de los hombres, lo que habla de responsabilidad y constancia de las mujeres que ingresan a las carreras TIC.
La especialista puntualizó que en una segunda entrega del reporte, abordará otro flanco relevante: la trayectoria laboral de las mujeres en TIC y cómo la brecha de género se acumula en los puestos ocupados y los salarios percibidos.
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